A la caza de Martin Bormann – Cazadores de nazis.

Martin Bormann era vital para Hitler. No era para menos, ya que había enriquecido tanto al Führer como al Tercer Reich a través de esquemas de extorsión apenas disfrazados, tales como el “Fondo Hitleriano para el Desarrollo de la Industria Alemana”. A Bormann también se debe la idea de cobrar regalías por el uso de la imagen de Hitler en los timbres postales, con lo que llenó las arcas personales del máximo jefe nazi. Se convirtió en alguien tan cercano a Hitler que éste llegó a exclamar en alguna ocasión: “¡Para ganar esta guerra, necesito a Bormann!” No obstante, el aspecto más siniestro de tan oscuro personaje es su participación en la concepción y el desarrollo de la solución final.

Se sabe que Bormann, en compañía de Stumpfegger, el doctor personal de Hitler, y Artur Axmann, jefe de las Juventudes Hitlerianas, abandonaron juntos el búnker de Berlín poco después del suicidio del dictador, ocurrido el 30 de abril de 1945. Axmann dejó a sus compañeros de huida en la estación Lehrter, y a continuación, tanto Bormann como Stumpfegger desaparecieron. Este es el inicio de una de las cacerías de nazis más largas de la historia.

Los primeros en ir tras ellos fueron los rusos, y pronto se les unieron los servicios de inteligencia ingleses y estadounidenses. Lograron atrapar a Axmann, quien les aseguró que Bormann estaba muerto. Tal testimonio fue refutado por otro cercano colaborador de Hitler, quien afirmó que Bormann se había entregado al Ejército Rojo y colaboraba activamente con la inteligencia soviética. Otros reportes aseguraban que se encontraba oculto en un monasterio italiano. Al tiempo que se desarrollaba todo lo anterior, Bormann fue juzgado en ausencia y sentenciado a la pena capital.

Sin embargo, Simon Wiesenthal, cuyo Centro mostró un particular interés en localizar a Bormann, encontró evidencias muy sólidas que indicaban no sólo a su sobrevivencia, sino a su residencia en Sudamérica. Varios testigos afirmaban haberlo visto en Brasil, e incluso se tenía la dirección de su supuesto domicilio particular.

Poco después, Wiesenthal tuvo noticias de otros avistamientos en Europa y Paraguay, pero entonces ocurrió algo impactante: en 1972, una cuadrilla de trabajadores encontró un par de esqueletos en el lugar donde se localizaba la estación Lehrter. Al examinarse las osamentas se afirmó que pertenecían a Bormann y Stumpfegger, pero, dado que el análisis de restos óseos no permite un margen concluyente de exactitud, Wiesenthal rechazó dichas conclusiones y perseveró en su búsqueda.

En 1998, el cráneo de Bormann fue sometido a un análisis de ADN y se confirmó que efectivamente era el criminal de guerra nazi; sin embargo, también se descubrió que estaba cubierto de cierto tipo de barro rojizo que sólo se encuentra en Paraguay. Asimismo, la dentadura de Bormann presentaba tratamientos adicionales, posteriores a los expedientes dentales de 1945. El lugar donde se refugió después de la guerra y la manera en la que sus restos regresaron a Alemania todavía son motivo de controversia hoy en día.

‘A la caza de Martin Bormann’ de Discovery Channel

 

 

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