Aniversario de masacre estudiantil del 30 julio de 1975

El 25 de julio de 1975, las fuerzas militares del entonces presiente Arturo Armando Molina, intervino el Centro Universitario de Occidente. Los estudiantes se preparaban para salir en un desfile bufo el día 26 de julio, en vísperas de las fiestas patronales de Santa Ana y en el cual, éstos ridiculizaban al gobierno.

En protesta por la intervención militar, el 30 de julio de 1975, estudiantes universitarios y de secundaria realizaron una marcha estudiantil que salió de la Universidad de El Salvador hacia el parque Libertad. La marcha nunca llegó a su destino, los estudiantes fueron masacrados en las inmediaciones del puente de dos niveles ubicado en la 25 avenida Norte, ahora “Mártires del 30 de julio”.

Aunque no existe una cifra oficial, se asegura que fueron cerca de 50 los que murieron o desaparecieron. Entre los muertos, el Gobierno solamente reconoció al estudiante Roberto Miranda.

Los sucesos del 30 de julio de 1975 deben recordarse siempre como una de las grandes batallas por la libertad y la democracia en El Salvador. Fué una de las tantas grandes contribuciones de la UES al proceso de construcción de una nueva sociedad democrática en El Salvador. El Ministro de Defensa era el Coronel Carlos Humberto Romero, posteriormente derrocado en 1979, siendo Presidente.


Testimonio de la Licenciada Mirna Perla (sobreviviente de la masacre a estudiantes de secundaria y de la UES en 1975) brindado en la universidad, durante la vigilia del 30 de julio en 2003.

La comunidad universitaria salió a la calle por la 25 Avenida Norte a decirle al régimen del país, que la Universidad de El Salvador estaba unida a través del FUERSA, el UR19, el FAU y toda la comunidad universitaria.


Estudiantes, docentes y trabajadores marchamos por las calles de San Salvador para decirle al Coronel Arturo Armando Molina que el estudiante universitario estaba defendiendo el derecho que la constitución ha consagrado para el pueblo salvadoreño, la educación superior.


A pesar que el General Carlos Humberto Romero, Ministro de Defensa nos había advertido a través de la radio, la televisión y con papeletas tiradas de un avión, que la universidad se atenía a las últimas consecuencias.

Fueron momentos difíciles discutimos mucho los estudiantes revolucionarios en aquel momento si salíamos, si aceptábamos que la dictadura pusiera una mordaza a la Minerva pero dijimos no, y dijimos vamos a desafiar al régimen porque tenemos una gran responsabilidad con nuestros antepasados.


Desde hace 500 años los pipiles defendieron estas tierras y no podíamos quedarnos en el recinto universitario, mientras la bota militar había invadido nuestro campus universitario y por eso salimos, salimos con mucha alegría, con muchas pancartas, con muchos cantos y sobre todo con la razón de nuestra parte.

Cuando estábamos a la altura del Externado San José empezamos a ver las tanquetas que venían y los aviones que nos sobrevolaban en ese momento y decidimos cambiar de rumbo nuestra marcha que se dirigía hacia el parque Cuscatlán y que luego partiría hacia el Parque Libertad donde íbamos a realizar un mitin de protesta.


Pero, pero cuando doblamos a la altura del paso a dos niveles, los antimotines de la Policía y Guardia Nacional con cascos y gases lacrimógenos y disparando sus fusiles, empezaron ametrallar a las personas que encabezaban la marcha.


Nosotros creímos que había que retroceder pero en ese momento nos cortaron el paso (al inicio del paso a dos niveles) las tanquetas que venían a aplastar a los estudiantes universitarios, pues muchos compañeros cayeron.

Ustedes han visto algunas de sus fotos y algunos de sus nombres, esas personas nunca han sido encontradas están en calidad de desaparecidos aunque sabemos que por ejemplo Carlos Fonseca iba muerto cuando se lo llevaron, porque después de que atacaron la marcha nos tiraron gases lacrimógenos y tiraron las tanquetas encima de todas las personas que estábamos ahí reunidas.


Vinieron con ambulancias a recoger los cadáveres y heridos, después pasaron tirando agua con jabón para borrar las huellas de los asesinos. Esa noche esta universidad estaba llena de estudiantes.

Yo me tiré del paso a dos niveles, me fracturé la rodilla izquierda y los compañeros me llevaron al Hospital Rosales de donde me sacaron a las 11 de la noche. Ahí estaban los policías buscando los heridos de la marcha, los compañeros de Medicina en ese momento muy valientemente nos ayudaron, nos sacaron y expusieron sus vidas para podernos salvar a nosotros.


Todo el pueblo salvadoreño sufrió esa afrenta como propia aunque los medios de comunicación quisieron callar toda esa masacre unos compañeros se fueron al Parque Libertad como lo habíamos planificado y lograron comunicarse a través de un radio aficionado para lanzar la noticia a través de toda Centroamérica y la voz del estudiante en aquel momento no se pudo callar, en este momento menos se puede callar tenemos que defenderla.

Para mas información: Monografias

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Acerca de tihuilo

Estudiante de Ing. en Sistemas y Computación
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