Aniversario del asesinato de Monseñor Arnulfo Romero.

 El día de mañana se conmemora un aniversario mas del asesinato de Monseñor Romero considerado por muchos salvadoreños como el mártir de la lucha social en El Salvador, la voz de los sin voz.

Quizás no haya figura más representativa del drama que vivió durante la segunda mitad del siglo pasado El Salvador, que la de su Arzobispo Óscar Arnulfo Romero, asesinado de un balazo en el corazón disparado por un francotirador cuando oficiaba una misa de difuntos el 24 de marzo de 1980.

Monseñor Romero, “la voz de los sin voz”, como fue conocido por su defensa de los derechos humanos en los sangrientos albores de la guerra fraticida que asoló a El Salvador entre 1980-1992, fue nombrado Arzobispo en 1977 por la jerarquía conservadora del Vaticano con el vistobueno de la oligarquía y el gobierno militar derechista.

Monseñor Romero adoptó su “opción por los pobres” al hacer suyas las reclamaciones de justicia social, igualdad de oportunidades y reparto equitativo de la riqueza nacional que exigían las fuerzas políticas democráticas del país y los sectores progresistas de la iglesia católica agrupados en la “Teología de la Liberación”.

Esta “opción por los pobres” le costó la vida, pues implicó entrar en una lucha a muerte contra las injustas estructuras de poder y represión, a las cuales no cesó de denunciar ni aún pocos minutos antes de su atroz asesinato. Eran los años en los cuales los escuadrones de la muerte cometían monstruosos asesinatos contra obreros, campesinos y opositores, en lo que ellos llamaban “castigos ejemplares” para detener la protesta social a nivel nacional.

El detonante que aceleró su asesinato fue el llamado en una de sus homilías a los agentes de la Guardia y la Policía Nacional para que no dispararan contra su pueblo: “Hermanos, son de nuestro mismo pueblo, matan a sus mismos hermanos campesinos y, ante una orden de matar que dé un hombre, debe prevalecer la ley de Dios que dice: no matar. Ningún soldado esta obligado a obedecer una orden contra la ley de Dios… ”

Su asesinato, dirigido desde la sombra por el jefe de los escuadrones de la muerte de esa época, el ex-mayor del Ejército retirado, Roberto D´Abuisson, no hizo más que señalar un camino a sus otros hermanos de sacerdocio, los jesuitas de la Universidad Católica de El Salvador, encabezados por el padre hispano-salvadoreño Ignacio Ellacuría, quienes serían cobardemente asesinados por elementos del ejército salvadoreño en noviembre de 1989.

La figura de Monseñor Romero trasciende el campo meramente religioso para convertirse en una figura emblemática a nivel nacional en El Salvador. Él mismo lo afirmó poco antes de su deceso, “Si me matan, resucitaré en el pueblo salvadoreño”.

Fuente:http://www.elfaro.net/secciones/opinion/20050328/opinion4_20050328.asp

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Acerca de tihuilo

Estudiante de Ing. en Sistemas y Computación
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