Himno Nacional de El Salvador

El Himno Nacional de El Salvador, que se adoptó popularmente como la Canción Nacional, el 15 de septiembre de 1879, no tuvo reconocimiento oficial sino hasta el 11 de diciembre de 1953, como consecuencia de una ruidosa polémica de prensa que se suscitó por unas dudas al respecto, y después de la cual se demostró que el Himno Nacional reconocido oficialmente era otro.

El Himno Nacional Oficial fue compuesto y escrito por los artistas Juan Aberle, compositor italiano que llegó al país a fines del siglo pasado dirigiendo una Compañía de Opera y el General Juan José Cañas, inspirado poeta y militar distinguido que hizo armas en la Compañías Nacional contra los filibusteros, allá por el año de 1856. Lo compusieron por recomendación del Presidente Doctor Rafael Zaldívar y fue cantado por primera vez en el antiguo Palacio Nacional el 15 de septiembre de 1879, por los niños y jóvenes de las escuelas y colegios oficiales y particulares de la ciudad capital. Tres meses habían estado los escolares estudiando el Himno, de tal manera que cuando lo cantaron por primera vez, en aquella mañana de septiembre, la impresión fue magnífica: tanto el inspirado poeta, como el ilustre compositor, habían triunfado.

HIMNO NACIONAL DE EL SALVADOR

Himno nacional en Nahuat

CORO

SALUDEMOS LA PATRIA ORGULLOSOS
DE HIJOS SUYOS PODERNOS LLAMAR;
Y JUREMOS LA VIDA ANIMOSOS.
SIN DESCANSO A SU BIEN CONSAGRAR.

Primera Estrofa

De la paz en la dicha suprema
Siempre noble soñó El Salvador;
Fue obtenerla su eterno problema,
Conservarla es su gloria mayor.

Y con fe inquebrantable el camino
Del progreso se afana en seguir
Por llenar su grandioso destino,
Conquistarse un feliz porvenir.

Le protege una férrea barrera
Contra el choque de ruin deslealtad,
Desde el día que en su alta bandera
Con su sangre escribió: Libertad!

Segunda Estrofa

Libertad es su dogma, es su guía,
Que mil veces logró defender;
Y otras tantas de audaz tiranía
Rechazar el odioso poder.

Dolorosa y sangrienta es su historia,
Pero excelsa y brillante a la vez,
Manantial de legítima gloria,
Gran lección de espartana altivez.

No desmaya su ignata bravura:
En cada hombre hay un héroe inmortal,
Que sabrá mantenerse a la altura
De su antiguo valor proverbial.

Tercera Estrofa

Todos son abnegados y fieles
Al prestigio del bélico ardor,
Con que siempre segaron laureles
De La Patria salvando el honor.

Respetar los derechos extraños
Y apoyarse en la recta razón
Es para ella, sin torpes amaños,
La invariable, más firme ambición.

Y en seguir esta línea se aferra,
Dedicando su esfuerzo tenaz
En hacer cruda guerra a la guerra;
Su ventura se encuentra en la paz.

(coro – bis)

Letra: Juan José Cañas
Música: Juan Aberle

BIOGRAFÍAS DE LOS AUTORES DEL HIMNO NACIONAL

GENERAL JUAN JOSE CAÑAS

Juan José Cañas nació en San Miguel, el año de 1826. Estudió en Nicaragua y después en Guatemala, donde obtuvo el título de Bachiller. Pasó a la Universidad y cursó tres años de Medicina. En 1848 volvió a El Salvador y luego se marchó a San Francisco, en busca de oro. Después fue a Nicaragua y se incorporó al ejército que luchaba contra el filibustero William Walker.

En Cañas se juntan y armonizan tres personalidades: el poeta, el militar y el diplomático. Su producción literaria, iniciada a los 17 años, comprende versos, prosas literarias, trabajos de crítica, narraciones y artículos varios. En la poesía es el precursor del romanticismo en El Salvador. Su fama de poeta salvó las fronteras nacionales.

Entre los cargos administrativos que desempeñó están el de Gobernador Político Departamental y el de Subsecretario de Relaciones Exteriores. En su carrera diplomática representó a El Salvador en Santiago de Chile en calidad de Ministro Plenipotenciario, y logró la firma de un tratado que intensificó las relaciones entre ambos países.

Muchos honores literarios le fueron tributados en vida. En 1882 la Academia Colombiana de Bogotá lo nombró socio honorario extranjero. Fue Presidente de la Academia Salvadoreña de la Lengua correspondiente a la Real Academia Española. Numerosas organizaciones artísticas lo acogieron en su seno.

Falleció el 19 de enero de 1918. Sus poesías que son abundantes figuran en la “Galería Poética Centroamericana”, en la “Guirnalda Salvadoreña” y en periódicos de su tiempo.

Rubén Darío lo llamó “El Patriarca de la Poesía de Centro América” y José Martí, “Veterano de la Lira y de la Espada”.

EL MAESTRO JUAN ABERLE

De nacionalidad italiana era Juan Aberle, pero convirtió a El Salvador en su segunda patria desde que contrajo matrimonio con una ahuachapaneca. Nació en la ciudad de Nápoles, Italia, el 11 de diciembre de 1846.

A los 11 años de edad, impulsado por su afición a la música, se inscribió en el Conservatorio Napolitano, contra la voluntad de sus padres. Allí adquirió firmes conocimientos sobre el arte musical. Fue después a Nueva York, Estados Unidos, en donde tuvo el cargo de Director de la Opera por espacio de cinco años.

Después dispuso efectuar una gira artística por los países de la América Latina. A su paso por la ciudad de Guatemala, capital de la República del mismo nombre, fundó el Conservatorio de Música en 1879. Vino a El Salvador y estableció la Escuela de Música.

En vista de sus méritos, el Gobierno lo nombró Director de la Banda de los Altos Poderes, en sustitución del alemán Carlos Malhamann, quien marchó a la primera guerra mundial. Por motivos de su avanzada edad dejó el cargo en 1922. Su muerte ocurrió el 28 de febrero de 1930.

Su instrumento preferido era el piano. Compuso abundante música de cámara e hizo transposiciones de pasajes de ópera, destinadas al piano. Su marcha “Morazán” fue declarada nacional el 1º de mayo de 1882. Es autor de dos óperas: “Ivanhoe” una de ellas. Escribió también un “Tratado de Armonía, Contrapunto y Fuga”.

Esta es la suscinta historia del Himno Nacional de El Salvador. Como dato complementario, es conveniente que se sepa que los autores no recibieron ningún estipendio o gratificación del Estado, y que hasta 23 años más tarde, en 1902, y siendo Presidente de la República el General Tomás Regalado, el Congreso Legislativo acordó una medalla de oro, para cada uno, que en sentimiento de gratitud nacional, les fue impuesta por el jefe de la Nación.

El recuerdo de tan ilustres varones, vive en la conciencia del pueblo salvadoreño.

Fuente: http://www.botschaft-elsalvador.de/

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Acerca de tihuilo

Estudiante de Ing. en Sistemas y Computación
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